* ¿QUE ES POESÍA Y CANTO? "cancionero popular argentino"
Poesía y Canto" es un espacio para difundir el cancionero popular argentino. Este rincón ha sido creado para publicar las obras de los grandes autores y compositores de nuestro folclore, así como también las nuevas creaciones de jóvenes comprometidos con nuestra raíz.
Muchos poetas, compositores se harán presente en este portal, para que los duendes de la poesía y del canto nativo perduren en el tiempo y puedan ser leídos en cualquier lugar del mundo.
Espero ustedes se sumen a esta iniciativa y se animen a comentar, a proponer o agreguen información, para preservar y difundir estas obras populares, con el fin de mostrarle al mundo nuestro acervo cultural...
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Viene clareando

(zamba)
.
Viditay, ya me voy
de los pagos del Tucumán
en el Aconquija viene clareando, viditay,
nunca te'i de olvidar


Viditay, triste está
suspirando mi corazón
y con el pañuelo te voy diciendo, paloma,
vidita, adiós, adiós
.
Estribillo:
Viditay, ya me voy
y se me hace que no he'i volver
Malhaya mi suerte tanto quererte, vidita
y tenerte que perder
Malhaya mi suerte tanto quererte
viene clareando mi padecer

Al clarear yo me iré
a mis pagos de Chasquivil
y hasta las espuelas te irán diciendo, viditay,
no te olvides de mí.

Zambas sí, penas no
eso quiere mi corazón
pero hasta la zamba se vuelve triste, viditay,
cuando se dice adiós
.
Estribillo...
.
Autor: Atahualpa Yupanqui (Héctor Roberto Chavero)
Año: 1943

Piedra y camino

(zamba)
.
Del cerro vengo bajando,
Camino y piedra,
Traigo enredada en el alma, viday
Una tristeza...

Me acusas de no quererte.
No digas eso...
Tal vez no comprendas nunca, viday
Porque me alejo...
.

Estribillo:
Es mi destino
Piedra y camino...
De un sueño lejano y bello, viday
Soy peregrino...


Por más que la dicha busco,
Vivo penando...
Y cuando debo quedarme, viday
Me voy andando...

A veces soy como el rio:
Llego cantando...
Y sin que nadie lo sepa, viday
Me voy llorando...

Estribillo...

Autor: Atahualpa Yupanqui (Héctor Roberto Chavero)

Tierra querida

(zamba)
.
Una voz bella quien la tuviera
para cantarte toda la vida
pero mi estrella me dio este acento
y así te siento tierra querida
pero mi estrella me dio este acento
y así te siento tierra querida

Como un guijarro que se despeña
rueda mi copla sueños y heridas
yo soy arisco como tus brenas
y así te canto tierra querida
yo soy arisco como tus brenas
y así te canto tierra querida

.
Estribillo:
Andaré por los cerros
selvas y pampas toga la vida
arrimandole coplas
a tu esperanza tierra querida
arrimandole coplas
a tu esperanza tierra querida

Me dan sus fuegos calidos zondas
me dan su fuerza bravos pamperos
y en el misterio de las quebradas
vaga la sombra de mis abuelos
y en el misterio de las quebradas
vaga la sombra de mis abuelos

Lunas me vieron por esos cerros
y en las llanuras anochecidas
buscando el alma de tu paisaje
para cantarte tierra querida
buscando el alma de tu paisaje
para cantarte tierra querida

.
Estribillo...
.
Autor de letra y música: Atahualpa Yupanqui (Héctor Roberto Chavero)
Año: 1952

El arriero

(canción criolla)

En las arenas bailan los remolinos,
el sol juega en el brillo del pedregal
y prendido a la magia de los caminos
el arriero va, el arriero va...

Es bandera de niebla su poncho al viento,
lo saludan las flautas del pajonal
y animando a la tropa por esos cerros
el arriero va, el arriero va...

Las penas y las vaquitas
se van por la misma senda.
Las penas son de nosotros,
las vaquitas son ajenas

un degüello de soles muestra la tarde,
se han dormido las luces del pedregal
y animando a la tropa, dale que dale
el arriero va, el arriero va...

Amalaya la noche traiga recuerdos
que hagan menos pesada la soledad.
Como sombra en la sombra por esos cerros
el arriero va, el arriero va...

Las penas y las vaquitas
se van por la misma senda.
Las penas son de nosotros,
las vaquitas son ajenas.


Y prendido a la magia de los caminos
el arriero va, el arriero va...

Autor: Atahualpa Yupanqui (Héctor Roberto Chavero)

Editorial Musical Julio Korn

Año: 1956

El
Arriero - Atahualpa Yupanqui, Atahualpa Yupanqui

LOS ARRIEROS

Escuchemos a Juan Carlos Dávalos en un fragmento de "El viento blanco"; este sentido escritor nos permite otear entre las nubes hechas del polvo que amasa el viento, un visitante de "esas cosas de la vida del arriero", la vida de los hombres, animales, plantas y espíritu de nuestra tierra.

"...Ocuparon los hombres sus sitios habituales: uno a vanguardia de la tropa, dos a los flancos, y a la zaga del pstrón. A intervalos regulares, el grito de ¡Huella!... prolongado, agudo, estimulaba a aquella lenta masa de carne pasiva y melancólica. Veíase hacía adelante, extendida a lo largo del campo inmenso, la faja parda y recta del camino, que en suave cuesta ascendente iba a esfurmarse en un abra, allá lejos, entre unos cerros chatos y rojizos.
De cuando en cuando los arrieros miraban polvear al ras del horizonte esas ligeras nubecillas que levanta, al huir, salvajemente ariscas, las tropas de vicuñas.
Antenor Sánchez recordaba, al verlas, sus correrías de semana santa en las montañas del Incañan y del Chañe, cuando, acompañado a veces por amigos puebleros de Salta, pasábase los días 'cerreando' de cumbre en cumbre, para bajar a su finca con veinte o treinta pieles. A mil metros de la tropilla, en aquella Puna, donde Antenor ponía el ojo, el mismo metía la bala. Pero cuando se viaja con haciendas no es bueno perder tiempo en casería, ni hay que llevar máuser. Andar, andar siempre, caminar noche y día, es el afán constante del arriero pués a cada legua la novillada merma de peso y es necesario llegar a Chile en las condiciones exigidas por los contratos.
Al cerrar la noche se detuvieron en una hoyada. Como arreciara el frío, los hombres hicieron fuego con cuernos de cabra que traían en las alforjas. El cuerpo les pedía algo caliente.
Fabián Martínez rondaba el ganado. Anastasio Cruz alineaba en una olla pequeña la sopa de harina cocida y charqui. Antenor Sánchez, arrodillado en ala arena, defendía el fuego con su poncho, de espaldas al viento. En cuanto a Loreto Peñaloza, permanecía montado, ahí cerca, teniendo las riendas..."